ENLACES PARA UN PAISAJE INACABADO
WENDY NAVARRO
Antiguamente los agricultores orientales creían que el bambú crece tan rápidamente debido a que poseía propiedades mágicas. En la India sus fuertes y
flexibles tallos siguen siendo utilizados para tejer andamios con los que levantan, restauran y sostienen toda clase de construcciones. Unidos mediante trozos de telas de vivos colores, estos sorprendentes andamiajes -esqueletos de delgados troncos que rodean los inmensos edificios de la ciudad- inundan el paisaje, alternando formas y manchas de color, generando nudos y redes, enlaces infinitos, inagotables, bifurcados o extendidos en todas direcciones, como células, átomos o elementos vivos que generan las moléculas de la sociedad.
Enlaces forma parte del proyecto Paisaje Inacabado donde Miguel Ángel García vuelve sobre la experiencia del viaje y la construcción del paisaje como puntos de partida de una investigación que le lleva a reflexionar sobre las ciudades, las culturas, el cuerpo social, la memoria o determinadas situaciones que afectan al individuo. India (la
mayor democracia del planeta, multiétnica y multicultural) es, en este caso, el lugar desde donde ofrecer una experiencia y
una enseñanza, desde donde “desmaquillar lo real”[1]. De ahí que decida superponer en grado de transparencia del 47% (año de la independencia de India) imágenes de edificios emblemáticos de la época colonial y palacios bengalíes representativos de
una burguesía ilustrada, crítica con el modelo colonial,
que a su vez se nutrió de los modelos estéticos de la metrópoli, para crear una conexión o enlace entre ambas épocas históricas; o resaltar, pacientemente, cada uno de los tallos de los enormes andamios, destacando el valor de este ancestral arte al servicio de la modernidad, como ejemplo de economía sostenible, base para una metafórica “construcción social”.
El paisaje deja de ser pura contemplación para ser construido, creando cambios de conciencia en el observador[2]. Los nudos reflejan la diversidad de una sociedad con multiplicidad de lenguajes, etnias, religiones y culturas; construyen el armazón global de un país que se renueva rápidamente. En ocasiones, resalta su carácter aleatorio o sus similitudes, creando juegos y gradaciones cromáticas. En otras, subraya el carácter antropomórfico del bambú, que parece extenderse como brazos, extremidades que se unen generando conexiones, enlazadas por estos trozos de colores fuertes, irrompibles, estos enlaces, en una especie de cacofonía social que también nos habla de esa “noción de red como soporte para la emergencia de lo colectivo”[3], simbolizando, hoy más que nunca, la necesidad de unión y colaboración, diálogo y acercamiento.
[1] Cfr.
Georges Didi-Huberman: Cuando las imágenes tocan lo real, Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2007. p. 30.
[2] Cfr.
Fernando Baena: “Límites del paisaje” en Estudios sobre Arte Actual, nº 3, 2015. p. 1.
[3] Cfr.
Paula Braga: “La red como soporte: Hélio Oiticica, Paulo Bruscky, Cildo Meireles, Ricardo Basbaum” en ramona
revista de artes visuales nº 92. julio 2009.
p. 28.
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