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CIUDADES VISIBLES


JOSÉ JIMENEZ

 

Casi al final del libro de Italo Calvino Las ciudades invisibles (1972), el narrador escribe que a veces le bastan pequeños signos diversos “para pensar que partiendo de allí juntaré pedazo a pedazo la ciudad perfecta, hecha de fragmentos mezclados con el resto, de instantes separados por intervalos, de señales que uno manda y no sabe quién las recibe.” (Calvino, 1972, 174).

Diálogo abierto entre un emperador asiático: Kublai Kan y el explorador veneciano Marco Polo, Las ciudades invisibles se articula como una narración discontinua, que permite la lectura en un orden aleatorio, y que ilumina en ciudades imaginarias aquello que habitualmente no vemos en los espacios urbanos de convivencia humana. Estos son los motivos que destellan ante nuestra mirada: la memoria, el deseo, los signos, lo tenue, los cambios, los ojos, el nombre, los muertos, el cielo, la continuidad y lo oculto. Las ciudades invisibles, aquello que no vemos en las ciudades, se nos hacen visibles a través de la escritura.

¿Y si Marco Polo fuera, hoy, un viajero-fotógrafo que va buscando en un desplazamiento continuo, siempre con su cámara, iluminar, hacernos ver esas ciudades invisibles: una y muchas, la misma y las muy diversas, en las que vivimos actualmente los humanos en esta época de cultura global…?

Pienso que es precisamente en ese punto donde se sitúa el eje de gravedad del trabajo de Miguel Ángel García en el ámbito de la fotografía creativa. García ha elegido la ciudad actual como signo de globalización de la experiencia y de la diseminación de las formas. Y así, ha ido construyendo con su cámara una cartografía de las ciudades superpuestas a través del paseo abierto en este mundo de distancias cada vez más cortas. Un paseo en el que resuenan los ecos visuales del flâneur, del paseante sin dirección concreta, de Charles Baudelaire, y las derivas urbanas situacionistas.

El momento inicial de este trabajo de paseante de la imagen visual se sitúa en la serie independencias, desarrollada entre 2008 y 2012, y en la que Miguel Ángel García fue recorriendo las capitales de las 27 naciones que entonces formaban parte de la Unión Europea. Con el ingreso de Croacia en 2013 serían 28, aunque pronto, con la ya anunciada salida británica, con el «Brexit», volverán a ser 27.

Según él mismo indica, el objetivo de Miguel Ángel García (2012, 29) era “un acercamiento a la gran diversidad de modelos en la planificación y en el urbanismo europeos”, centrándoseen aquellos elementos que muestran el nivel de dependencia/independencia de la ciudadanía en relación con sus necesidades cotidianas (luz, calor, energía, comunicaciones…)”.

El paseo, el recorrido por la ciudad, se convierte ahora en recorrido transciudadano por la pluralidad de urbes, unificadas tecnológica, financiera y burocráticamente, pero en las que se mantienen los signos de la(s) diferencia(s).

El resultado es una serie de imágenes fotográficas de gran intensidad expresiva: imágenes difusas, formas diseminadas, reflejos en el fondo de la incierta construcción de una Europa política y social, hasta ahora fundamentalmente asentada principalmente en la unidad financiera y burocrática. En los planos superiores de las fotografías vemos, como inscripciones en la imagen, formas en rojo sobre los tejados de las casas, signos de la voluntad de elevación, de independencia.

Mirando hacia y desde arriba, a través de su cámara, Miguel Ángel García construye, en definitiva, un mapa, articulado sobre las viviendas, que devolvería en la imagen las características distintivas de un espacio urbano y de quienes en él habitan. Un mapa que hace así visible, recorriendo las ciudades invisibles, la necesidad de independencia (= libertad) humana en todos los registros de la experiencia.

Ese rastreo seminal de lo que podemos llamar la transciudad tiene después su continuidad, a partir de 2016, en el viaje a la India, en la serie Paisaje inacabado que, como Miguel Ángel García señala, presenta dos focos de análisis. Por un lado, el político/sociológico, en referencia a esa nación concreta, pero extrapolable al grupo de naciones llamado BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), que se constituyó en 2009 con la pretensión de convertirse en una alternativa de poder frente a la hegemonía de las potencias occidentales. El otro foco se centra enhablar del paisaje”, inacabado, a través del trabajo de campo en la India.

Irse, viajar, de Europa a la India, supone ampliar el punto de mira, el proceso de búsqueda e identificación de los contrastes urbanos de independencia (diferencia) y dependencia (igualdad), en ciudades cada vez másoccidentalizadas”, cada vez más determinadas por la síntesis y superposición de la tradición cultural autóctona y la homogeneización propiciada por la expansión de los soportes y canales tecnológicos: industria, comercio, finanzas, redes digitales. Es interesante tener en cuenta que en 2016 el índice de crecimiento económico de la India, por encima del 7%, ha superado incluso el de China.


Ahora
, en esta exposición, las imágenes de Paisaje inacabado se articulan en cuatro secciones: «A TRAVÉS DEL TIEMPO», «DE LA IDEA A LA FORMA», «DE LA FORMA A LA IDEA», y «CONTENEDORES DE UN ESPACIO QUE FLUYE».

La primera sección: «A TRAVÉS DEL TIEMPO», actúa como un registro histórico. En ella vemos las imágenes de construcciones, monumentos: esculturas, textiles, flora… del pasado. También, en algunos casos, ruinas o escombros, a través de los cuales la memoria, cultural, permanece.

En la segunda: «DE LA IDEA A LA FORMA», encontramos los andamios de caña de bambú, cuya estructura que soporta el proceso de construcción de los edificios, aislada sobre fondos oscurecidos, se convierte en una forma que expresa a la vez elevación y refugio visual.

En la tercera: «DE LA FORMA A LA IDEA», descubrimos los registros vegetales y de la naturaleza que dialogan con las construcciones urbanas. Naturaleza y cultura, como podemos apreciar en los nudos con lazos de colores que enlazan cañas y cuerdas.

La cuarta: «CONTENEDORES DE UN ESPACIO QUE FLUYE», subraya los signos de cambio, de transformación. En su mayoría, imágenesdesnudas”, en blanco y negro, frente al color fotográfico de las otras secciones. Vemos en ellas estructuras metálicas de grandes dimensiones como entramado constructivo de grandes edificios, rascacielos, puentes, soportes de vallas publicitarias, buzones metálicos de correspondencia envejecidos. Y ya con color, el paisaje urbano desde el cielo, o las imágenes de las numerosas tiendas de libros existentes en Calcuta, diseminadas en un tablero de la mirada.


En
síntesis, en este viaje a la India el explorador de la imagen Miguel Ángel García sitúa ante nuestra mirada el mundooriginario” y el “nuevo” mundo hacia el que allí (y también aquí) se va. Ante nuestros ojos un proceso de síntesis, de superposición y mestizaje: tecnológico, arquitectónico, urbanístico… que lógicamente conlleva, también, un proceso cultural de superposición y mestizaje.

Tan lejos, y sin embargo tan cerca. La mirada sutil de Miguel Ángel García allí nos transporta. A través de su cámara: planificación, encuadre, enfoque. Las imágenes nos llevan a un proceso, doble, marcado por dos signos: construcción y elevación. Y con ellas, cuando además de mirar vemos, somos capaces de viajar en el espacio: a la India. Y en el tiempo: a una tradición cultural que construye su presente desde un remoto pasado.

En las imágenes de Miguel Ángel García, en su Paisaje inacabado, saltamos en el espacio y en el tiempo, en la línea señalada por Vilém Flusser (1983, 36) en Para una filosofía de la fotografía: “El acto de fotografiar está compuesto por una secuencia de saltos mediante los cuales el fotógrafo vence las diversas barreras invisibles que separan las distintas regiones del espacio-tiempo fotográfico.”

Imágenes sinuosas, superpuestas, que en su niebla diseminada nos dejan ver templos o arquitecturas tradicionales. Entramados constructivos de hierro, articulados geométricamente. Lazos de color, a la vez signos de vida y de unión. Andamios de cañas virtuales que recubren arquitecturas que se elevan hacia el cielo.

Lo que yo oigo en ellas es la voz de Rabindranath Tagore en sus Poemas finales o últimos, y en concreto lo que escribe en el primer poema de la secciónPoemas de esperanza y desafío”:

 

“La idea busca su cuerpo en la forma,

La forma su libertad en la idea.

Lo infinito busca el contacto de lo finito,

Lo finito su libertad en lo infinito.

¿Qué drama es el que se da entre la creación y la destrucción

Este vaivén incesante entre idea y forma?”

 

India se construye y se eleva. De la idea a la forma. De la forma a la idea. A lo largo del tiempo. En un espacio que fluye. Como se dice en el Canto III (19) del Bhagavad-Gita, la acción que de verdad nos eleva es aquella que no se realiza con fines pragmáticos inmediatos, la acción sin apego:

 

“Por ello sin apego siempre

la Acción que ha de hacerse haz; si realiza la Acción sin apego

lo Más Alto alcanza el hombre.”

El rastreo transciudadano de Miguel Ángel García es uno de los registros más profundos, en el ámbito de la imagen visual, de este mundo en cambio en el que hoy vivimos. Sus imágenes se elevan como una especie de actualización del atlas de Aby Warburg: trazos abiertos en los que fluye el cada vez más intenso grado de mestizaje, de fusión, de los modos de vida humano en todo el planeta.

El contraste que él transmite con los conceptos dependencia/independencia nos permite apreciar en la imagen la creciente globalización antropológica, producida por la homogeneidad de los poderes financieros, empresariales y militares que gobiernan el mundo, por encima (y por debajo: de forma diseminada y oculta) de los “gobiernos” de las naciones.

En su obra puede apreciarse el alcance, en este caso a la vez estético y moral, de la fotografía creativa, la que persiste en la construcción de la imagen. Aunque la fotografía ha sido siempre una construcción visual y tecnológica de la imagen, su multiplicidad y reverberación actuales como simple inmediatez: las fotografías tomadas con teléfonos y distintos soportes digitales, siempre autorreferenciales (los selfies, la intimidad), hacen más necesaria que nunca la exigencia en la construcción de la forma de la fotografía creativa.

Una exigencia que se abre hoy a la pregunta, a la interrogación de la vida y de la situación del mundo en que vivimos a través de la imagen. Pero no a través de cualquier imagen, no a través de la imagen masiva, repetitiva y envolvente. Sino a través de una imagen que aísla y singulariza las formas, y con ello permite el distanciamiento de la mera inmediatez y la posibilidad de la abstracción, que dan paso al conocimiento. Como sucede con las imágenes transciudadanas de Miguel Ángel García, que singularizan las formas de las ciudades, haciendo así que lo invisible se vuelva visible.

Volvamos, como síntesis final, a Italo Calvino, al diálogo narrativo entre Kublai Kan y Marco Polo. En uno de los capítulos sobre “Las ciudades y el cielo”, leemos: “El calendario de las ciudades está regulado de modo que los trabajos y oficios y ceremonias se disponen en un mapa que corresponde al firmamento en esa fecha: así los días en la tierra y las noches en el cielo se reflejan mutuamente.” (Calvino, 1972, 161). De eso se trata, ahí nos lleva Miguel Ángel García: al reflejo en la imagen de la tierra y el cielo, al mapa visible de todo aquello que las ciudades nos dicen y no oímos. De lo que en ellas podemos ver, y no vemos.

 

 

Referencias

 

- Italo Calvino: Le città invisibili; Einaudi, Torino, 1972. Tr. esp. de Aurora Bernárdez: Las ciudades invisibles; Ediciones Minotauro, Barcelona, 1974. 2ª ed.: 1983.

- Vilém Flusser (1983): Para una filosofía de la fotografía. Tr. esp., a partir de la versión en ingles, de Eduardo Molina, revisión técnica de Antonio Paoli Bolio; Editorial Trillas, México, 1990.

- Miguel Ángel García: “Independencias”, en el catálogo independencias: Galería Nuble, Santander, 2012.