REFLECTIONS
GABRIEL
RODRÍGUEZ
Vemos una hoja a la deriva, la superficie del agua, lo profundo, el mundo que
se invierte en la lejanía a través de su espejo cambiante. Unas manchas de color que
se combinan en distintos niveles, se agrupan, se mezclan y se deforman. Un marco en el que la ortogonalidad de las coordenadas dominantes ha perdido su monopolio.
Un espacio originario en el que todavía no se ha impuesto la unicidad inalterable
de los objetos a través del tiempo, en el que todavía el instante no es sólo la unidad de un tiempo que transcurre uniforme e inalterable.
En este espacio, se abren caminos de ida y vuelta en los recodos de lo sentido:
aquellos que dejan fluir relaciones entre los sentidos y los sentimientos.
Las situaciones, los lugares,
las cosas, reflejan estados de ánimo, emociones. Mientras las emociones se encarnan en el objeto modificando su naturaleza, la manera en que lo percibimos. El universo complejo de lo sentido, es decir, de las sensaciones y los sentimientos, por medio de sus múltiples reflexiones, se encamina lentamente hacia alguna inauguración del sentido.
Miguel Ángel García busca captar lo no-nombrado, es decir, aquella parte del
Estos reflejos activan un diálogo en la recepción, porque ponen de manifiesto imágenes sin nombre que invitan a la reflexión. A reflexiones sobre un instante
efímero, que nos hablan de cómo lo nombrado sujeta y transforma lo informe para estructurar el recuerdo, para dejar que nos conozcamos reflejados en lo otro y en el otro.
El camino que va desde el dominio de lo simbólico hacia el conocimiento de la diversidad de lo real pasa por el territorio imaginario de
los reflejos. Los espejos
hacen regresar al objeto inmutable para llevarlo al espacio de las metamorfosis, en el que la reflexión es necesaria para la construcción de otros túneles del sentido.
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